
Cada 12 de junio se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, una fecha impulsada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para visibilizar una de las vulneraciones de derechos humanos más extendidas y persistentes en el mundo. Este año, la jornada se celebra bajo el lema «Tarjeta roja al trabajo infantil: juego limpio para niños, trabajo decente para adultos», un llamamiento internacional para acelerar las medidas que permitan erradicar esta realidad y garantizar el pleno ejercicio de los derechos de la infancia.
Según los últimos datos disponibles de la OIT, en 2024 138 millones de niñas y niños se encontraban en situación de trabajo infantil, de los cuales 54 millones realizaban trabajos peligrosos que ponían en riesgo su salud, seguridad y desarrollo. Aunque desde el año 2000 el número de menores afectados se ha reducido significativamente, los avances siguen siendo insuficientes y la comunidad internacional no ha logrado alcanzar el objetivo de eliminar el trabajo infantil.
Detrás de estas cifras hay millones de niñas y niños privados de derechos fundamentales como la educación, el juego, la protección y una infancia libre de violencia. Las causas que perpetúan esta realidad son complejas y están estrechamente relacionadas con la pobreza, la desigualdad, los conflictos, los desplazamientos forzosos y la falta de acceso a sistemas de protección social sólidos.
La explotación infantil también existe en España
En nuestro país, el trabajo infantil no es tan visible como en otros países, pero aquí también ocurren graves situaciones de explotación que afectan principalmente a niñas y adolescentes en una de las formas más graves de la trata de seres humanos: la que se realiza con fines de explotación sexual. Una realidad oculta que vulnera de manera extrema los derechos de la infancia y que exige una respuesta especializada y coordinada. Los datos del último Balance Estadístico de Trata y Explotación de personas 2025, publicado por el CITCO del Ministerio del Interior, reflejan parcialmente esta realidad: en 2025 un total de 28 menores fueron liberadas de la explotación sexual o laboral, y tres de ellas eran víctimas de trata con fines de explotación laboral.
En APRAMP constatamos la preocupante presencia de menores de edad en contextos de explotación y trata. La captación de niñas y adolescentes con fines de explotación sexual continúa siendo una realidad que requiere mecanismos eficaces de detección, protección y recuperación integral. Como ya venimos denunciando desde hace años, las menores víctimas de trata y explotación existen en España y necesitan recursos especializados que garanticen su protección y el restablecimiento de sus derechos.
En 2025, desde APRAMP atendimos a 7.037 mujeres. El 30% de ellas, manifestaron que eran menores cuando comenzaron a ser explotadas sexualmente. Por nuestra trayectoria y experiencia, somos una entidad especializada en la detección y apoyo a víctimas de trata. De hecho, APRAMP cuenta con el único recurso especializado a nivel nacional que acoge y protege a menores víctimas de trata. Puedes conocer más sobre esta realidad visitando “Menores víctimas de trata y explotación. Una realidad oculta, cada día más visible”.
Una responsabilidad colectiva
La campaña internacional de la OIT (entiendo que es de la OIT) en este 2026 pone el foco en la necesidad de reforzar las políticas públicas que permitan prevenir el trabajo infantil desde sus causas estructurales y para ello es necesario garantizar una educación de calidad, fortalecer la protección social, promover el trabajo decente para las personas adultas, mejorar los sistemas de protección de la infancia y reforzar la persecución de todas las formas de explotación.
Desde APRAMP nos sumamos a este llamamiento recordando que proteger a la infancia implica combatir todas las formas de violencia, incluidas la trata de seres humanos y la explotación. Solo mediante una respuesta integral basada en los derechos humanos será posible garantizar que todas las niñas, niños y adolescentes crezcan en entornos seguros, libres de violencia y con oportunidades reales para desarrollar sus proyectos de vida. Defender los derechos y la dignidad de la infancia y la adolescencia hoy es construir una sociedad más justa, igualitaria y libre de explotación mañana.




