
Esta cuarta entrega sobre el informe “Hallazgos sobre riesgos de captación en población joven y adolescente”, revela que el 40% de estudiantes ha recibido propuestas para intercambiar fotos íntimas, quedar en persona o hacer videollamadas. A pesar de la magnitud del fenómeno, solo 9 de cada 771 estudiantes confiaron la situación a un adulto. El silencio es la mejor aliada de los tratantes.
El informe analiza también las experiencias directas en relación con solicitudes de carácter sexual o económico recibidas a través de las redes sociales y plataformas de juegos en las que participan. La magnitud del fenómeno es alarmante, ya que cerca del 40% de las y los estudiantes manifestaron haber recibido alguna de estas solicitudes. Las más frecuentes fueron: “Intercambiar fotos tuyas” con un 14%; “Quedar con una persona” con un 13%; “Hacer una videollamada” con un 10% y “Alguna prenda de ropa tuya” con un 4%.
La solicitud más frecuente es el intercambio de fotografías. Esta práctica resulta especialmente preocupante porque puede escalar rápidamente hacia la obtención de imágenes de carácter íntimo, una vez que se ha establecido un vínculo de confianza. A partir de ahí, se abre la puerta a otras violencias como la sextorsión, la difusión no consentida de imágenes íntimas en plataformas pornográficas o en grupos de redes sociales. Se trata de formas de violencia digital de género que afectan de manera desproporcionada a las mujeres jóvenes y adolescentes, y que en algunos casos han tenido consecuencias trágicas que evidencian la urgencia de actuar desde la prevención y el acompañamiento.
La segunda solicitud más mencionada es la de quedar en persona, la cual supone un salto cualitativo en el riesgo al que están expuestos estos grupos de menores, porque traslada la interacción del entorno digital al espacio físico, donde la protección es mucho más difícil de garantizar. Está directamente relacionada con patrones de captación para situaciones de trata de personas y explotación sexual.
Por otro lado, más del 61% indicó haber sido contactado por una persona extraña al menos una vez en redes sociales o plataformas de juegos. Pero el dato más revelador es que cerca del 15% señaló haber sido contactado en más de 10 ocasiones por personas desconocidas. Esto evidencia que no se trata de contactos fortuitos o aislados, sino de un patrón persistente de acercamiento que, en muchos casos, forma parte de estrategias deliberadas de captación.
Además de las opciones predefinidas, el cuestionario incluía un espacio abierto donde los estudiantes pudieron describir otro tipo de solicitudes recibidas. Los testimonios recogidos confirman la naturaleza explícita y diversa de los riesgos a los que se enfrentan:
- Ofrecimientos económicos a cambio de contenido personal, es decir, propuestas de recibir dinero a cambio de fotografías íntimas.
- Propuestas para establecer relaciones de tipo sugaring o sugar-dating, con mensajes de personas que se presentaban como “sugar daddy” ofreciendo beneficios económicos a cambio de compañía o favores sexuales.
- Propuestas explícitas de mantener relaciones sexuales a cambio de cantidades económicas, que en algún caso alcanzaban los 1.000 euros.
- Envío de enlaces de contenido pornográfico desde cuentas falsas o desconocidas.
Estos testimonios, recogidos de manera espontánea, confirman que los entornos digitales no solo son espacios de socialización, sino también lugares donde operan activamente redes de captación que buscan explotar la vulnerabilidad de la población infantil y adolescente.
Frente a estas solicitudes, las reacciones más frecuentes son ignorar con un 61% de las menciones o bloquear, con un 45%. Aunque estas estrategias pueden ser efectivas a corto plazo, no implican una búsqueda de ayuda externa ni la activación de mecanismos formales de denuncia. La denuncia, ya sea a través de redes sociales o en comisaría, aparece como una opción muy minoritaria.
El dato más preocupante es que sólo 9 estudiantes, aproximadamente el 1,2%, contaron la situación a un adulto de confianza. Esta cifra contrasta con la de la pregunta sobre a quién acudirían, donde más del 70% manifestó saber a quién recurrir, siendo principalmente a sus padres, familiares o la policía. La brecha entre el conocimiento teórico y la conducta real apunta a la existencia de barreras emocionales y sociales como podrían ser el miedo, la vergüenza o la desconfianza, que dificultan la búsqueda efectiva de ayuda en el momento en que es necesaria.
El miedo fue mencionado como reacción por 98 menores. No es un dato menor. Detrás de cada cifra hay una historia de una persona que se sintió amenazada, sola y sin saber qué hacer. El miedo paraliza, aísla y alimenta el silencio. Y ese silencio es la mejor aliada de los tratantes.
Desde APRAMP insistimos en que la prevención no puede limitarse a advertir a los jóvenes. Es necesario crear espacios de confianza en las familias y en las escuelas, y en otros entornos de referencia, así como sensibilizar a las y los adultos que los acompañan sobre las nuevas formas de captación y violencia digital. Solo así podrán adquirir herramientas para sostener conversaciones abiertas, libres de juicio, y para que las y los menores se sientan seguros al hablar sin miedo a ser culpabilizados.
De igual manera, es urgente trabajar la gestión emocional del miedo como parte de las herramientas de autoprotección y autonomía digital, así como reforzar los canales de denuncia accesibles y adaptados a las niñas, niños y adolescentes.
Si quieres conocer más datos sobre las solicitudes que reciben las y los menores y sus reacciones, descarga y lee el informe completo aquí. Y si eres docente o familiar, contacta con nosotras para solicitar formaciones en prevención de la trata en entornos digitales.
El Informe “Hallazgos sobre riesgos de captación en población joven y adolescente”, es producto de la aplicación del proyecto “Construyendo alianzas para un entorno digital seguro” financiado por el Ministerio de Igualdad en base a la convocatoria de subvenciones públicas, en régimen de concurrencia competitiva, destinadas a programas y proyectos de concienciación, prevención e investigación de las distintas formas de violencia contra las mujeres, 2024.





