MÓNICA CEBERIO BELAZA
Huele a vómito, a sexo, al látex del condón, a sudor. El hedor es asfixiante. Las sábanas están sucias. Tienen manchas de sangre, de semen, de orín, de polvo acumulado. Los muelles del colchón chirrían y se mueven como si dos cuerpos estuvieran agitándose de forma violenta sobre
La instalación habla de siete etapas que sufren las afectadas
"Lo más devastador y brutal es la pérdida de libertad", asegura un psiquiatra
"Cuando llegó a la consulta ni podía ni quería hablar", explica su terapeuta
El último vagón termina con 15 minutos de relato en primera persona
Es uno de los vagones de
El vagón del dormitorio, con sus olores y sonidos, la ha impresionado especialmente. "Así era todo para mí", dice. "Así de sórdido lo recuerdo". Junto a ella, el psiquiatra Michael Korzinski explica la intención de esa propuesta: "Claro que hay burdeles limpios y no tan desagradables, pero lo que aquí se enseña no es la realidad objetiva. Esta sordidez es la experiencia subjetiva de estas mujeres. Es lo que recuerdan: suciedad, un olor penetrante que no se conseguían sacar de encima, jadeos. Aunque lo realmente devastador en estos casos no es el sexo en sí mismo; no lo es el hecho de haberse acostado con muchos hombres, sino la pérdida de libertad, el no poder decidir nada sobre tu vida ni sobre tus actos bajo la amenaza de
La muestra, en la que han participado una docena de artistas, está auspiciada por la fundación británica Helen Bamber, para la que trabaja Korzinski, dedicada a tratar a supervivientes de tortura y abuso. Después de pasar por Londres, Viena y Nueva York, ha llegado a Madrid de la mano del Ministerio de Igualdad.
Elena sólo pudo hablar de lo que le había pasado años después de salir de su infierno. Acudió entonces a terapia con Michael Korzinski, de
Cada uno de los siete vagones de Journey representan una de las fases del viaje de una mujer víctima de trata: "la esperanza" con la que la chica vive el marcharse de un país en el que no tiene nada para buscar una vida mejor; "el viaje"; "el uniforme" que le entregan cuando le comunican a qué se va a dedicar: tangas, tacones, ligueros, camisetas rojas de encaje; "el dormitorio"; "el cliente"; "el estigma" que sufren durante su cautiverio y después; y "la resurrección", cuando intentan salir con no pocas trabas a su alrededor. En esta última parte, el visitante escucha el relato completo de Elena, traducido y con su voz real en inglés de fondo. Es largo, dura unos 15 minutos, pero la gente permanece quieta, seria, escuchando.
"Debemos acabar con la sensación de vergüenza que experimentan las víctimas", explica Michael Korzinski. "Elena necesitó contar su historia después de oír a unas compañeras de la oficina leer el periódico y comentar una noticia sobre tráfico de mujeres. Sus compañeras decían que las prostitutas eran unas mentirosas, que sabían perfectamente a lo que iban al Reino Unido y que sacaban el dinero a sus hombres. Algunas personas se dedican a la prostitución para ganar dinero rápidamente en un momento dado, otras porque no ven otra opción y otras son víctimas de trata. Es importante no hacer estereotipos y tratar cada caso de forma única. En cualquier caso, todas necesitan cuidado y atención".
- Antes. "Nací en un pueblo pequeño con sólo ocho casas. Cuando era niña, siempre quería más de lo que tenía"... "Había una señora que solía venir a mi puesto del mercadillo. Un día me dio su número y me preguntó si quería ir a Inglaterra. Yo me fiaba de todo el mundo".
- La llegada. "Me llevó a un piso en un sótano. Me dijo que le tenía que dar
- El regreso. Volví a Inglaterra. Me dijeron que habían arrestado a Corina. Sólo le echaron seis años. Ahora ya está en
Conclusión. Pasó lo que pasó y no hay forma de cambiarlo. No me importa haberme acostado con tantos hombres. El pasado es el pasado. Es el control que ejercían sobre mí lo que está mal. Tengo un terapeuta al que contarle mí historia. En el pueblo me matarían por prostituta, por puta. No quiero marcharme llorando.
Éste es el viaje de Elena, la víctima de trata cuya historia relata